Utilizando un símil, si la Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC) es la «despensa» del sustrato, la Conductividad Eléctrica (CE) nos indica cuánta «comida» (y sal) hay almacenada en ese momento en él. Se trata de una pura cuestión de química.

Es, sin duda, uno de los parámetros más controlados en la producción de plantas en contenedor, ya que determina el delicado equilibrio entre la nutrición óptima y la toxicidad por sales.

¿Qué es la conductividad eléctrica?

Técnicamente, la Conductividad Eléctrica (CE) es la medida de la capacidad de una solución acuosa para transportar una corriente eléctrica. El agua pura (destilada) es un mal conductor; sin embargo, a medida que disolvemos sales en ella (nitratos, potasio, calcio, sulfatos, etc.), la electricidad fluye con mayor facilidad.

Por tanto, medir la CE del agua que drena de una maceta o de una suspensión de sustrato es la forma más rápida y eficaz de estimar la concentración total de sales disueltas.

¿Por qué es importante saber la Conductividad Eléctrica?

Para el responsable de cultivo o el aficionado al bricohuerto o bricojardinería, entender la Conductividad Eléctrica es vital, no solo para saber «si hay abono» y cantidad, sino para evitar que la planta muera de sed estando regada.

Esto ocurre debido al fenómeno de la ósmosis. Las raíces absorben agua porque la concentración de sales dentro de las células de la raíz es mayor que la del suelo, generando una presión que «chupa» el agua hacia adentro.

Si la Conductividad Eléctrica del sustrato sube demasiado (exceso de fertilizante o agua de riego salina), la fuerza de retención del agua en el suelo supera a la de la raíz. La planta, aunque tenga el sustrato húmedo, es incapaz de absorber esa agua. Es lo que llamamos sequía fisiológica.

Los síntomas visuales son bordes de las hojas quemados, necrosis, marchitez, … que son a menudo malinterpretados como falta de riego o enfermedades fúngicas, cuando en realidad es un exceso de sales.

Las unidades de medida de la Conductividad Eléctrica.

Uno de los mayores dolores de cabeza en el sector es la disparidad de unidades en los medidores portátiles (conductivímetros).

Para interpretar correctamente una ficha técnica de un sustrato o un análisis de suelo, debemos tener clara la equivalencia:

  • dS/m (Decisiemens por metro): Es la unidad estándar científica.
  • mS/cm (Milisimens por centímetro): Es la más común en medidores de campo.
  • µS/cm (Microsimens por centímetro): Común en análisis de aguas muy puras.

La regla de oro para la conversión es simple: 1 dS/m=1 mS/cm=1000 µS/cm

Por ejemplo, si un sustrato marca 2,5 en un medidor y 2.500 en otro, es probable que estemos midiendo lo mismo en escalas diferentes.

El método de extracción para analizar la Conductividad Eléctrica de un sustrato.

Aquí reside la mayor trampa técnica para el viverista. Decir que un sustrato tiene una «CE de 1.5» no significa nada si no especificamos cómo se ha medido.

La CE varía notablemente según la proporción de agua y tierra utilizada para el análisis. Por ejemplo:

  • Extracto de Pasta Saturada (SME): Es el método de referencia en laboratorios. Se añade agua al sustrato hasta que brilla y fluye ligeramente. Ofrece el dato más realista de lo que siente la raíz, pero es laborioso.
  • Métodos volumétricos (1:1.5, 1:2, 1:5): Se mezcla una parte de sustrato con 1,5; 2 o 5 partes de agua (volumen). Son métodos rápidos y estandarizados (la norma europea EN suele usar 1:5).

Una medición 1:5 dará un valor de CE mucho más bajo que una medición 1:1,5; simplemente porque las sales están más diluidas. Al comparar sustratos comerciales, siempre hay que verificar bajo qué norma (EN) se ha realizado la medición.

Valores de referencia y manejo de CE.

Aunque varía según la especie (no es lo mismo una orquídea sensible que un geranio rústico), podemos establecer rangos generales para la producción ornamental (basados en extracción 1:1,5 o 1:2). Según los datos aportados, podemos establecer que:

  • Una CE baja (< 0,5 mS/cm): Típica de sustratos de semilleros y esquejes. Se busca baja salinidad para no dañar raíces nuevas. Requiere fertilización líquida pronta.
  • Una CE media (0,5 – 1,5 mS/cm): El estándar para la mayoría de sustratos de enmacetado generales. Contiene una carga de fertilizante de fondo suficiente para las primeras semanas.
  • Y una CE alta (> 2,0 – 2,5 mS/cm): Puede indicar un sustrato muy cargado (ej. para crisantemos o cultivos con necesidades altas de fertilización) o, más frecuentemente, un problema de acumulación de sales que requiere un lavado (lixiviación) urgente con agua sola para drenar el exceso.

Consideraciones sobre las materias primas utilizadas en sustratos.

Finalmente, es importante conocer el origen de la Conductividad Eléctrica en la materia prima.

En el caso de la fibra de coco, en su naturalidad, puede tener una CE muy alta debido al sodio (Na) y cloro (Cl) del entorno costero donde se cultiva. Por ello, para uso profesional, se exige coco «lavado» y «tamponado» (intercambiado con Nitrato de Calcio) para bajar esa CE y eliminar sales tóxicas.

Sobre el compost vegetal, este suele aportar una CE alta, pero en este caso suele ser rica en potasio y otros nutrientes beneficiosos, aunque debe usarse con moderación en mezclas (generalmente no más del 20-30 %).

La Conductividad Eléctrica es, en definitiva, el velocímetro de la nutrición. Mantenerla en la zona verde asegura un crecimiento vigoroso; ignorarla es conducir a ciegas hacia problemas de raíz que pueden comprometer toda la producción.